El Blog de Aitta

Psicología de niños para padres

¿Qué es la resiliencia y cómo promoverla en los niños?

La resiliencia surge a partir de los esfuerzos por entender las causas de la Psicopatología. Diversos estudios demostraron que existía un grupo de niños que no desarrollaban problemas psicológicos a pesar de las predicciones de los investigadores. La conclusión a la que llegaron fue que estos niños eran de alguna forma “invulnerables”, es decir, que podían resistir la adversidad. A esta invulnerabilidad de estos niños, la llamaron resiliencia, ya que puede ser promovida al contrario que la invulnerabilidad.

Por tanto, podemos llamar resiliencia a la capacidad del ser humano de hacer frente a las adversidades, superarlas e incluso, salir fortalecido de ellas. Se trata de una combinación de factores que permiten a una persona afrontar, superar los problemas de la vida y construir sobre ellos.

Se trata de un concepto muy positivo y esencial para la vida, pero ¿cómo podemos hacer que los niños sean más resilientes? Estas son algunas de los factores que fortalecen a los niños y adolescentes:

  • Un apego seguro, con al menos uno de los padres o con otra persona significativa.
  • Buen apoyo social, amor y cuidado por parte de sus cuidadores.
  • Educación con límites claros y relaciones afectivas positivas.
  • Modelos sociales que estimulen un aprendizaje constructivo.
  • Responsabilidades sociales que vayan acorde a la edad y madurez del niño.
  • Oportunidades de desarrollo de destrezas y competencias afectivas, cognitivas y conductuales.
  • Atención a los éxitos y habilidades.
  • Técnicas de afrontamiento eficaces.
  • Buena autoeficacia y confianza en sí mismo.
  • Actitud optimista y buena autoeficacia ante situaciones estresantes.
  • Capacidad para darle un significado al sufrimiento, ya sea espiritual, moral o ético.

 

Con estos factores, el niño tendrá unas expectativas positivas con respecto al futuro, podrá establecer relaciones estrechas, se mostrará flexible y afectivo y tendrá la capacidad de comunicarse abiertamente con los demás y tener un sentido de pertenencia y amor con la sociedad, su familia y amigos.

Además de los que ya hemos mencionado arriba, Gorberg hablaba sobre una serie de factores del yo que fortalecen y promueven la construcción de la resiliencia. Estos son: el yo tengo (se trata del apoyo externo), yo soy/yo estoy (fuerza interior) y el yo puedo (capacidades interpersonales y de resolución de conflictos).

 

Yo tengo:

  • Personas en las que puedo confiar y que me quieren dentro de mi familia.
  • Personas que me muestran lo que está bien y lo que está mal.
  • Personas que me ayudan a ser independiente.
  • Personas que me ponen límites.
  • Buenos modelos a imitar.
  • Personas fuera de mi entorno familiar en las que puedo confiar plenamente.
  • Personas que me ayudan cuando estoy enfermo, en peligro o cuando necesito aprender.
  • Acceso a la salud, a la educación y a servicios de seguridad y social que necesito.
  • Una familia y un entorno social estable.

 

Yo soy /Yo estoy:

  • Una persona que agrada a la mayoría de la gente.
  • Generalmente tranquilo y bien predispuesto.
  • Alguien que tiene planes para el futuro.
  • Respetuoso consigo mismo y con los demás.
  • Alguien que siente empatía por los demás y se preocupa por ellos.
  • Dispuesto a responsabilizarme de mis acciones y acepto sus consecuencias.
  • Digno de cariño.
  • Capaz de sentirme feliz.
  • Seguro de que las cosas pueden salir bien a pesar de todo.
  • Seguro de sí mismo, optimista, confiado y tengo muchas esperanzas.
  • Rodeado de personas que me aprecian.
  • Triste, lo reconozco y lo expreso con la seguridad de encontrar apoyo.

 

Yo puedo:

  • Generar nuevas ideas o nuevos caminos para hacer las cosas.
  • Realizar una tarea hasta finalizarla.
  • Encontrar el humor a la vida y utilizarlo para reducir tensiones.
  • Hablar sobre cosas que me asustan.
  • Buscar la forma de resolver problemas.
  • Buscar el momento apropiado para hablar y expresar mis pensamientos y sentimientos a los demás.
  • Pedir ayuda cuando la necesito.
  • Controlarme cuando siento deseo de hacer algo peligroso.
  • Equivocarme y hacer travesuras sin perder el afecto de mis padres.
  • Sentir afecto y expresarlo.
Por Teresa Giménez-Arribas

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