El Blog de Aitta

Psicología de niños para padres

La necesidad de ser reconocido como víctima

Parece una tontería sí, pero si nos fijamos bien, cuando un niño se da un golpe lo primero que hace es buscar a un adulto para que se dé cuenta de lo sucedido. Este gesto simple que a veces pasa inadvertido tiene más implicaciones psicológicas de lo que parece.

La primera fase de la curación pasa porque aquellos que cuidamos del menor nos demos cuenta de lo que le ha pasado.

No hay niño que no busque a sus padres o cuidadores principales cuando le sucede algo. Ya sea un golpe pequeño y un gran tortazo. Si se pillan un dedo, si se dan un coscorrón, si se tropiezan con la esquina de la mesa…lo primero que hace un niño es girarse y buscar el reconocimiento en sus cuidadores de qué es lo que le ha sucedido. Es verdad que muchas veces es nuestra propia cara de dolor (por lo que entendemos que debe sentir) lo que encamina su respuesta. Pero aunque tratemos de mantener un gesto neutro y esperar a conocer cuál es su reacción por sí solo, nos perseguirá hasta que demos muestras de habernos enterado de lo sucedido. Y, cuando respondemos y ponemos palabra a lo ocurrido, entonces, parte del dolor se mitiga. Si el golpe ha sido pequeño, probablemente con el gesto de darnos por enterados, el asunto puede quedar zanjado. Si el golpe ha sido grande, hará falta además una intervención de otro tipo (médica o de consuelo).

Según las palabras que nosotros vamos poniendo a lo que le sucede al niño, éste aprende a relacionarse con el dolor y la frustración. Si respondemos ansiosamente, el niño se pondrá nervioso en futuras ocasiones. Si le decimos que no pasa nada y que siga adelante, aprenderá a tapar su dolor y a no hacer caso a sus señales internas que le dicen que algo malo ha sucedido. Si reconocemos lo que le ha pasado y lo acompañamos con calma hasta que se le pasa el dolor, entonces aprenderá a autocalmarse en el futuro.

Esta situación que se da con mucha frecuencia en los niños menores de 3 años, sigue sucediendo casi igual durante el resto de la vida aunque a partir de esa edad, las respuestas van a depender de lo aprendido en ocasiones anteriores. Podemos generalizar el ejemplo a lo que le sucede a los adultos y a lo que sucede también en otras situaciones, como por ejemplo, los sucesos traumáticos. Ante una pérdida de un familiar, ante una tragedia de cualquier tipo, ante catástrofes naturales, lo primero que buscamos es que reconozcan públicamente lo sucedido. Hay un caso especial donde en muchas ocasiones n0 se le da el reconocimiento que se merece. Sucede algunas veces en situaciones de abuso sexual, cuando el abusador es alguien de la familia. Puede que se proteja a la víctima pero por no querer escandalizar al resto de la familia, no se hace público lo sucedido y, en estos casos, el trauma de la víctima es doble: por la situación que ha vivido y por el no reconocimiento público de que ha sido víctima de un hecho terrible. Como terapeutas, es de suma importancia tener presente este hecho.

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