Categoría: Bebés

Terrores Nocturnos

¿Qué son los terrores nocturnos?

Todos sabemos que dormir es una necesidad básica y cuando tenemos hijos es una de las cosas que más hace sufrir a los padres. Por dos motivos: uno, porque perdemos horas de sueño nosotros y eso nos resta tranquilidad y templanza de cara a la crianza y dos, porque nos preocupa mucho que nuestros bebés aprendan a dormir bien.

Una de las circunstancias que con frecuencia perturban la noche de nuestros niños son las parasomnias. Las parasomnias son aquellas situaciones que se producen durante el sueño, que trastornan la conducta nocturna y que con mayor frecuencia ocurren durante la infancia.

Las más conocidas: las pesadillas y los terrores nocturnos. Entre ellas hay diferencias aunque ambas implican la interrupción del ciclo de sueño y el despertar en mitad de la noche.

¿En qué se diferencian las pesadillas y los terrores nocturnos?

Las pesadillas suponen una ensoñación de temática desagradable durante la fase REM del sueño, que es una fase cercana a la consciencia. De tal manera que si el contenido de la misma se vuelve excesivamente desagradable el niño se puede despertar llorando, gritando o sobresaltado y normalmente es capaz de dar un relato coherente sobre aquello que soñaba.

En los terrores nocturnos, sin embargo, el contenido desagradable tiene lugar durante las fases profundas del sueño y en este caso el niño llora o grita sobresaltado pero la gran mayoría de las veces sin llegar a despertar. Hay más…

Halloween y el miedo

Se acerca Halloween para muchos niños el momento más terrorífico del año. Fantasmas, esqueletos y brujas que inundan las casas y que para muchos peques supone un gran miedo.

Pero…¿Qué es el miedo?

El miedo es una respuesta adaptativa de nuestro organismo ante situaciones nuevas, extrañas y potencialmente peligrosas. De alguna manera es un método de supervivencia. Lo más habitual en un niño es que a medida que crece se vayan presentando diferentes miedos: a los extraños, a la oscuridad, a los animales, a los monstruos y fantasmas, a la soledad o a la muerte. Hay más…

¿Cómo hablar sobre la muerte a los niños?

Gran parte del pensamiento de los niños está plagado de fantasía. Toda esta fantasía no se opone a la razón, pero cuando el niño siente que pasa algo que no le están explicando, su rutina cambia, su entorno cambia, siente sufrimiento etc, al no contar con experiencia ni aprendizaje alguno sobre esta nueva vivencia le asalta una confusión que tenderá a darle contenido a través de la fantasía, pedazos de conversaciones e ideas distorsionadas.

Normalmente esa fantasía está relacionada con temor a la separación y al abandono y suele manifestarse a través de preguntas, miedos, terrores nocturnos y llamadas de atención dirigidas a satisfacer las necesidades de seguridad.

Por eso es tan importante preparar a nuestros hijos para momentos de duelo, estos no tienen porqué ser necesariamente el fallecimiento de un ser querido, en su vida se enfrentan a momentos como la separación de un amigo, un ingreso hospitalario o la muerte de una mascota. Hay más…

El método canguro y los primeros minutos de vida

En los últimos años se ha hecho especial hincapié en los cuidados y el buen desarrollo del niño desde el momento en que nace. Pediatras y matronas nos dan pautas útiles para tratar de la mejor manera posible las primeras etapas del bebé, pero… ¿estamos obviando los aspectos más vitales?

Nils Bergman, investigador honorario en la Universidad de Ciudad del Cabo, afirmó hace ya unos años que “los mil primeros minutos de vida determinan la salud y el desarrollo para toda la existencia”. Después de sus tareas misioneras en uno de los países más pobres del mundo, Bergman pudo comprobar que los niños prematuros que entraban en contacto piel con piel con la madre tras el parto conseguían sobrevivir en mayor medida que aquellos que eran separados al nacer para ser atendidos. A través de este hecho se vio que, mediante el contacto inmediato con la madre, los bebés conseguían regular su temperatura corporal y ritmo cardíaco más rápido y de forma más exitosa. Hay más…

La necesidad de ser reconocido como víctima

Parece una tontería sí, pero si nos fijamos bien, cuando un niño se da un golpe lo primero que hace es buscar a un adulto para que se dé cuenta de lo sucedido. Este gesto simple que a veces pasa inadvertido tiene más implicaciones psicológicas de lo que parece.

La primera fase de la curación pasa porque aquellos que cuidamos del menor nos demos cuenta de lo que le ha pasado.

No hay niño que no busque a sus padres o cuidadores principales cuando le sucede algo. Ya sea un golpe pequeño y un gran tortazo. Si se pillan un dedo, si se dan un coscorrón, si se tropiezan con la esquina de la mesa…lo primero que hace un niño es girarse y buscar el reconocimiento en sus cuidadores de qué es lo que le ha sucedido. Hay más…

La memoria corporal

Si nos ponemos a rememorar, todos somos capaces de sacar recuerdos de la infancia. Seríamos capaces de traer a nuestra memoria recuerdos de cuando teníamos 4 ó 5 años o tal vez de cuando éramos algo menores. Pero difícilmente ninguno de nosotros somos capaces de recordar algo sucedido antes de los 2 años (a no ser que se trate de un suceso traumático de algún tipo).

Este fenómeno se debe a varios motivos. Primero, a que los circuitos de la memoria a corto y largo plazo (los almacenes de memoria lingüística) se encuentran ligados al cerebro límbico y al neocórtex. Estas áreas cerebrales no empiezan a estar maduras hasta los dos años. Y segundo, porque hasta el segundo año de vida no hay aún desarrollo del lenguaje y el lenguaje organiza el pensamiento y el recuerdo.

Entonces, ¿no hay memoria previa a los dos años o al lenguaje?

¡Por supuesto! Los niños menores de dos años son capaces de recordar cosas y eso les permite aprender. Hay más…

¿Son los niños manipuladores?

Cuando se tienen hijos o se trabaja con niños, esta frase, de manera afirmativa se escucha con elevada frecuencia. “Este niño es un manipulador“, “es un chantajista“, “sabe perfectamente lo que tiene que hacer para conseguir lo que quiere“. Afortunadamente el ser humano es un organismo lo suficientemente complejo como para conseguir manipular su ambiente. Somos una de las especies más frágil y desprotegida en el momento del nacimiento, así que si no tuviéramos capacidad de manipular nuestro contexto ni lo más mínimo, nos habríamos extinguido hace siglos.

La manipulación es una herramienta (una más) que asegura nuestra supervivencia y, sin embargo, tendemos a verla como algo negativo.

La manipulación se sustenta en la relación vincular que establecemos con las figuras de apego. Dentro de la relación especial que madres o padres e hijos entablan es donde se lleva a cabo esta supuesta manipulación. Al pensar en manipulación a uno le saltan las alarmas de que el niño está tratando de conseguir algo insistiendo “más de lo que debería” o mediante “distorsión” de las circunstancias o necesidades. Paremos ahora a pensar por qué un niño, que en general no debería estar contaminado por deseos innecesarios o caprichos, tiene que hacer uso de la manipulación.

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Cucú-Tas y la permanencia de objeto.

Las escondidas o cucu tás (peek a boo! en inglés) es probablemente el juego más popular en todo el mundo, atraviesa fronteras e idiomas y nunca pasa de moda. Ocurre con cada bebé, en cada familia, por diferente que sea.

“Cucu”, uno se tapa los ojos o la cara y “tás”, muestra el rostro provocando en el bebé una carcajada que nos hace reír a su vez. Así una y otra vez, creando un ambiente de alegría, risas y enamoramiento mutuo.

Es algo que no se explica sólo por ser una tradición que se pasa de padres a hijos, entonces ¿qué tiene? ¿Por qué no pasa de moda? ¿Por qué a los bebés les sorprende tanto?

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Cerebro en desarrollo: use it or lose it.

A partir de la tercera semana de gestación, el cerebro humano comienza a desarrollarse. Desde ese momento el número de neuronas aumenta aproximadamente en 250.000 nuevas células por minuto. Alrededor del segundo trimestre, esas neuronas se agruparán e irán formando los órganos que componen el sistema nervioso y más adelante, el cerebro comenzará a aumentar de tamaño.

En el momento del nacimiento, todos los seres humanos tenemos una media de 100.000 millones de neuronas, aunque poco conectadas entre ellas. El desarrollo del cerebro, sobre todo en las primeras etapas de la vida, es el resultado de la perfecta interacción entre factores genéticos y ambientales. Por un lado, el cerebro viene programado (genéticamente) para obtener del entorno la información necesaria para su supervivencia y, por otro, las experiencias y el ambiente en que se desarrolle el niño influirán en la manera en que se generen, modifiquen y multipliquen sus redes de conexiones neuronales. O lo que es lo mismo, el cerebro infantil será enormemente moldeado por la estimulación recibida de su entorno. Cada movimiento, cada contacto y cada emoción tiene un reflejo a nivel químico y eléctrico que influirá en la manera en que se estructure. Hay más…

¿Qué es la alta sensibilidad?

Según la doctora Elain Aron la alta sensibilidad es un rasgo que aparece en personas que tienen un sistema nervioso más sensible que la media y esto les aporta una serie de características diferenciales.

A pesar de ser un rasgo que lleva en estudio desde 1991, no es aún un descubrimiento reconocido internacionalmente pero sí existen asociaciones de personas con alta sensibilidad en varios países.

Según la asociación de personas con alta sensibilidad de España (APASE), una persona altamente sensible es aquella que reúne estas cuatro características: Hay más…

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