Categoría: Bebés

¿Cómo manejar el duelo infantil?

A la hora de abordar la noticia de la pérdida de un ser querido, es complicado saber cómo hacerlo con los más pequeños: ¿qué debemos decirle? ¿debemos comunicarle o no la noticia? ¿qué respuestas dar a las preguntas que nos plantearán? ¿Cómo evitarle el mayor sufrimiento posible?

El duelo en la etapa infantil es diferente al que puede presentar un adulto, siendo diferente en cada niño y según la etapa de crecimiento en la que se encuentre.

El duelo se refiere a los significados y conductas que presenta el niño ante la vivencia de una pérdida afectiva significativa. Es un proceso necesario para elaborar e integrar una pérdida, pero en ocasiones, tras esta reacción normal y funcional puede desencadenarse un duelo complicado o patológico, es decir, una intensificación del dolor que impide el proceso de elaboración del duelo deteniéndose en alguna de las fases o incluso no llegando a empezar, impidiendo así avanzar y ajustarse a la pérdida vivida, generando normalmente conductas desadaptativas. Esto sucede así entre el 10 y 20 % de casos.

Los niños manifiestan a nivel emocional el duelo de manera diferente a los adultos. Mientras que éstos lo hacen desde una perspectiva más depresiva, los niños pueden presentar, entre otros: Hay más…

¿Qué es el temperamento?

Todos hemos oído hablar del temperamento y entendemos que es un concepto que tiene que ver con la personalidad, con la forma de ser de cada uno. El temperamento es algo que se relaciona con las bases biológicas de la personalidad (genética), es algo con lo que nacemos.
Diferentes expertos se han atrevido a hablar acerca del temperamento, y han visto que el temperamento se relaciona con las diferencias individuales, es decir, con las diferencias que hay entre la forma de actuar o de reaccionar de uno y de otro en diferentes situaciones. El temperamento tiene la función de procesar la información que viene del exterior y regular y controlar las conductas. Se podría decir que su función principal es la regulación de las propias conductas, el control sobre ellas y la forma de expresarlas.
Se trata de un término muy amplio que está relacionado con las distintas dimensiones de la conducta, entendidas de manera individual, que surge cuando los niños son pequeños y representa la base de lo que será su futura personalidad. Es relativamente estable en el tiempo, aunque puede verse modificado en sus manifestaciones por la influencia de su entorno, especialmente por medio de las prácticas educacionales de los padres.

En resumen, podemos entender el temperamento como la respuesta a los cambios del entorno (como reaccionamos) incluidas nuestras reacciones corporales (sudores, palpitaciones…), el miedo y la inhibición ante lo nuevo, la impulsividad, el ánimo positivo o negativo, el nivel general de actividad, la atención constante y la autorregulación.

Especial interés tiene la influencia de los estilos educativos en cuanto a la formación del temperamento. Se pueden identificar tres estilos básicos de educación de padres hacia sus hijos: Hay más…

¿Qué es el apego y por qué es tan importante?

Llamamos apego a aquellos vínculos emocionales que establecemos con la gente que nos rodea a lo largo de nuestra vida, primero con nuestros padres y después con las nuestra familia, con nuestros amigos, nuestra pareja y con nuestros hijos.

Este concepto empezó con la denominada teoría del apego.

Esta teoría habla sobre la tendencia que tienen las personas de crear vínculos con determinadas personas y para explicar todos los tipos de dolor emocional al igual que la ansiedad, la depresión, la ira y demás problemas que surgen a raíz de la separación de las personas queridas y la falta de afecto.

Según diferentes estudios, existen tres tipos principales de apego: niños de apego seguro, niños con apego inseguro-evitativo y niños de apego inseguro-ambivalente.

De los tres tipos de apego, el más saludable es el apego seguro. Se ha visto que las madres de estos niños son sensibles, responsables, y están disponibles cuando su hijo lo necesita. Esa responsabilidad, le da seguridad al niño para explorar el entorno cuando ella está presente. Si la madre se va, no explora tanto y se puede sentir más inseguro, pero cuando vuelve se pone muy contento y necesita de su contacto físico. Una vez ha regresado, se siente seguro para seguir explorando. Hay más…

Los niños pequeños y las nuevas tecnologías

Hasta hace unos años hablar de niños pequeños y nuevas tecnologías parecía algo imposible. Era como si no se pudiesen usar esas dos palabras juntas en una frase dado que los niños muy pequeños no tenían acceso a ellas.
Actualmente, con el boom de las tabletas y los móviles inteligentes el acceso a las nuevas tecnologías está a la mano de cualquiera y parece que especialmente a la mano de los más pequeños.
No queremos ser tremendistas porque está claro que el uso de las nuevas tecnologías es algo que tendremos que ir integrando en la educación de los más pequeños pero hay ciertas cuestiones que deberíamos tener en cuenta.

Serge Tisseron, psiquiatra francés, habla de cuatro etapas en el uso de las pantallas. Éstas etapas abarcan tramos de edad hasta los 3, 6, 9 y 12 años. Según Tisseron lo recomendable sería que los niños hagan un determinado uso de las pantallas en cada una de las etapas y los recomendado en la etapa de cero a tres años es que tengan el menor contacto posible o incluso ningún contacto con pantallas.

¿Por qué esta reticencia de los expertos a que los niños pequeños no tengan contacto con las tabletas, móviles y ordenadores? Hay más…

Terrores Nocturnos

¿Qué son los terrores nocturnos?

Todos sabemos que dormir es una necesidad básica y cuando tenemos hijos es una de las cosas que más hace sufrir a los padres. Por dos motivos: uno, porque perdemos horas de sueño nosotros y eso nos resta tranquilidad y templanza de cara a la crianza y dos, porque nos preocupa mucho que nuestros bebés aprendan a dormir bien.

Una de las circunstancias que con frecuencia perturban la noche de nuestros niños son las parasomnias. Las parasomnias son aquellas situaciones que se producen durante el sueño, que trastornan la conducta nocturna y que con mayor frecuencia ocurren durante la infancia.

Las más conocidas: las pesadillas y los terrores nocturnos. Entre ellas hay diferencias aunque ambas implican la interrupción del ciclo de sueño y el despertar en mitad de la noche.

¿En qué se diferencian las pesadillas y los terrores nocturnos?

Las pesadillas suponen una ensoñación de temática desagradable durante la fase REM del sueño, que es una fase cercana a la consciencia. De tal manera que si el contenido de la misma se vuelve excesivamente desagradable el niño se puede despertar llorando, gritando o sobresaltado y normalmente es capaz de dar un relato coherente sobre aquello que soñaba.

En los terrores nocturnos, sin embargo, el contenido desagradable tiene lugar durante las fases profundas del sueño y en este caso el niño llora o grita sobresaltado pero la gran mayoría de las veces sin llegar a despertar. Hay más…

Halloween y el miedo

Se acerca Halloween para muchos niños el momento más terrorífico del año. Fantasmas, esqueletos y brujas que inundan las casas y que para muchos peques supone un gran miedo.

Pero…¿Qué es el miedo?

El miedo es una respuesta adaptativa de nuestro organismo ante situaciones nuevas, extrañas y potencialmente peligrosas. De alguna manera es un método de supervivencia. Lo más habitual en un niño es que a medida que crece se vayan presentando diferentes miedos: a los extraños, a la oscuridad, a los animales, a los monstruos y fantasmas, a la soledad o a la muerte. Hay más…

¿Cómo hablar sobre la muerte a los niños?

Gran parte del pensamiento de los niños está plagado de fantasía. Toda esta fantasía no se opone a la razón, pero cuando el niño siente que pasa algo que no le están explicando, su rutina cambia, su entorno cambia, siente sufrimiento etc, al no contar con experiencia ni aprendizaje alguno sobre esta nueva vivencia le asalta una confusión que tenderá a darle contenido a través de la fantasía, pedazos de conversaciones e ideas distorsionadas.

Normalmente esa fantasía está relacionada con temor a la separación y al abandono y suele manifestarse a través de preguntas, miedos, terrores nocturnos y llamadas de atención dirigidas a satisfacer las necesidades de seguridad.

Por eso es tan importante preparar a nuestros hijos para momentos de duelo, estos no tienen porqué ser necesariamente el fallecimiento de un ser querido, en su vida se enfrentan a momentos como la separación de un amigo, un ingreso hospitalario o la muerte de una mascota. Hay más…

El método canguro y los primeros minutos de vida

En los últimos años se ha hecho especial hincapié en los cuidados y el buen desarrollo del niño desde el momento en que nace. Pediatras y matronas nos dan pautas útiles para tratar de la mejor manera posible las primeras etapas del bebé, pero… ¿estamos obviando los aspectos más vitales?

Nils Bergman, investigador honorario en la Universidad de Ciudad del Cabo, afirmó hace ya unos años que “los mil primeros minutos de vida determinan la salud y el desarrollo para toda la existencia”. Después de sus tareas misioneras en uno de los países más pobres del mundo, Bergman pudo comprobar que los niños prematuros que entraban en contacto piel con piel con la madre tras el parto conseguían sobrevivir en mayor medida que aquellos que eran separados al nacer para ser atendidos. A través de este hecho se vio que, mediante el contacto inmediato con la madre, los bebés conseguían regular su temperatura corporal y ritmo cardíaco más rápido y de forma más exitosa. Hay más…

La necesidad de ser reconocido como víctima

Parece una tontería sí, pero si nos fijamos bien, cuando un niño se da un golpe lo primero que hace es buscar a un adulto para que se dé cuenta de lo sucedido. Este gesto simple que a veces pasa inadvertido tiene más implicaciones psicológicas de lo que parece.

La primera fase de la curación pasa porque aquellos que cuidamos del menor nos demos cuenta de lo que le ha pasado.

No hay niño que no busque a sus padres o cuidadores principales cuando le sucede algo. Ya sea un golpe pequeño y un gran tortazo. Si se pillan un dedo, si se dan un coscorrón, si se tropiezan con la esquina de la mesa…lo primero que hace un niño es girarse y buscar el reconocimiento en sus cuidadores de qué es lo que le ha sucedido. Hay más…

La memoria corporal

Si nos ponemos a rememorar, todos somos capaces de sacar recuerdos de la infancia. Seríamos capaces de traer a nuestra memoria recuerdos de cuando teníamos 4 ó 5 años o tal vez de cuando éramos algo menores. Pero difícilmente ninguno de nosotros somos capaces de recordar algo sucedido antes de los 2 años (a no ser que se trate de un suceso traumático de algún tipo).

Este fenómeno se debe a varios motivos. Primero, a que los circuitos de la memoria a corto y largo plazo (los almacenes de memoria lingüística) se encuentran ligados al cerebro límbico y al neocórtex. Estas áreas cerebrales no empiezan a estar maduras hasta los dos años. Y segundo, porque hasta el segundo año de vida no hay aún desarrollo del lenguaje y el lenguaje organiza el pensamiento y el recuerdo.

Entonces, ¿no hay memoria previa a los dos años o al lenguaje?

¡Por supuesto! Los niños menores de dos años son capaces de recordar cosas y eso les permite aprender. Hay más…

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